“Caos deluxe” es el EP debut de VENCE, el proyecto del cantautor porteño Rodrigo Bence radicado en Berlín, donde mira hacia el exilio —de ciudad, de lengua, de identidad— para explorar qué queda de uno mismo cuando todo cambia. VENCE llegó a Berlín con una tragedia de amor en el bolsillo y la certeza de que necesitaba vivir lejos de Buenos Aires para descubrir algo más grande que él. Lo que encontró fue frío, oscuridad y una libertad que duele cuando no sabés qué hacer con ella.

Ese choque —entre el romanticismo porteño y la intensidad solitaria de Berlín— es el motor de todo el disco. “Caos Deluxe no es un disco, es un mapa”, explica Rodrigo Bence. “Es mi forma de mirar los últimos años donde me fui de Buenos Aires y caí en Berlín, y entender qué pasó. La historia se fue armando a medida que viví las cosas que terminaron siendo las canciones.”
A lo largo de sus cinco tracks conviven guitarras elegantes, tensión eléctrica, rock alternativo, pop y electrónica, en un lenguaje que toma la intimidad del cantautor rioplatense para ponerla en tensión con la euforia y el vértigo de la capital alemana.
El EP explora distintas caras del exilio: la épica de migrar a una ciudad desconocida, la crueldad involuntaria, el amor imposible, la catarsis de tocar fondo y, finalmente, la nostalgia brutal de extrañar Buenos Aires desde lejos.
“Parte de un lugar oscuro, y se transforma en un proceso de reconocimiento: de uno mismo, de lo que dejaste, y de lo que encontraste casi sin buscarlo.”
Esa búsqueda no ocurre en soledad: toma forma en diálogo con otros, entre colaboraciones en el mítico Funkhaus de Berlín junto al dúo latinoamericano YUNNI, la producción del porteño Juan Esteban Parga junto al chileno Nicolás Herlitz, y el trabajo de los productores argentinos Francis Stuart Milne y
Mariano Cantarini.
Desde que dejó Buenos Aires en 2020, VENCE fue construyendo en Berlín una obra que piensa el desarraigo desde adentro. En Crucificado aparecieron los primeros síntomas de la distancia; en el single Caos Deluxe encontró el tono eléctrico que terminaría definiendo al proyecto; y en Año Nuevo y La Vigilia
profundizó una escritura más íntima y filosa.
Ese recorrido desemboca en su EP debut: un disco donde VENCE habla desde un lugar propio, con la emoción sin adorno, Berlín como lente y el español rioplatense como lengua irrenunciable. El resultado es una obra donde el exilio deja de ser únicamente una herida para convertirse en territorio.