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Universo Khruangbin

Foto: Andrew Cotterill

Nota: Jessica Vispo.

Irene Klein en su prólogo, hace mención del novelista Don de Lillo en referencia a la escritura, como una forma concentrada de pensar. Lillo además señala, que a través del lenguaje se puede llegar a ideas a las que de otra manera no hubiéramos tenido acceso. De igual forma, en su multiplicidad de conceptos y lecturas, la música también es un lenguaje universal, que por años viene uniendo personas de todo el mundo, en un sinfín de sensaciones y experiencias gratificantes. Es así como Laura Lee (bajo), Mark Speer (guitarra)  y Donald  “DJ” Johnson (batería)  nos plantean una forma de ver la realidad a través de su música. Nos escriben un guión musical sin fin y sin retorno.

 Se dieron a conocer en el 2011, provenientes de Texas, pero pertenecientes a todos lados. La experiencia musical que nos ofrecen, sólo puede ser leída si nos atrevemos a dejarnos llevar por el sonido psicodélico que los caracteriza. Y es eso justamente lo que los vuelve más comprensivos y dinámicos, a la hora de hablar sobre las influencias que mueven al trío de Burton. Tal vez la excentricidad en sus profesiones (antes de la banda) sea un condimento particular. Laura ejercía como profesora escolar de matemáticas en 2009 (aunque en la actualidad sólo ejerce la profesión desde su casa con clases particulares, para sustentar su carrera como artista musical), mientras que Mark y Donald se conocían de años anteriores por tocar juntos en una banda de góspel de una Iglesia en Houston, Texas. Speer enseñó a Laura a tocar el bajo, abriéndose la oportunidad de ir de gira como cesionistas en Yppah y Bonobo hacia 2011. Luego de esta revuelta y un sinfín de coincidencias y feeling entre ambos, decidieron llamar a Donald para concluir en lo que el mundo conoce como Khruangbin.  El nombre surgió a raíz del aprendizaje de Laura sobre el idioma tailandés, su palabra favorita Khruagbin.

 

Fotos: Marky Kang y «Créditos a quién corresponda»

 

Entre los primeros registros se encuentra la canción  A Calf Born in Winter, formando parte del compilado de Bonobo en Late Night Tales. A partir de esto, el éxito de la banda comenzó en ascenso. Así, llegaron a ser teloneros de artistas como León Bridges, Father Jonh Misty y Massive Attack, entre otros.

Su primer EP The History of Flight cuenta con cuatro canciones de lo más psicodélicas: Clan Dei Siciliani , Ha Fang Kheng Kan, La Javanaise y Firecracker. Allí exploran territorios funk con vistas a los años 60/70.

Foto: Milos Nadazdin

The Universe Smiles Upon You el disco debut, data del año 2015 y es su primer trabajo, en el cual desarrollan diez temas de lo más extraordinario. El funk tailandés comienza a verse más abierto, convirtiendo al trio en una verdadera explosión de sonidos multirraciales. El segundo LP Con Todo El Mundo (2018)  va desde el mismísimo funk tailandés (un lugar muy explorado y querido por la banda) a melodías que recorren los acentos españoles y de medio oriente, siempre instrumentales, pero con algunos coros, voces y relatos de a momentos. La peculiaridad de este álbum viene con una significación particular, ya que el nombre tiene que ver con una dedicación especial al abuelo (de raíces mexicanas) de Lee, en referencia a diálogos que tenían en su infancia, ya que él usaba esa frase. Éste fue grabado completo en una semana, en el granero que posee el trío en Burton. Y es este quizás uno de los condimentos más importantes que la banda aporta en su exótico sonido, además de su impresionante experimentación con las melodías que rejuntan de cada lugar del mundo. Por último, su disco debut más reciente Hasta El Cielo (2019), viene a deleitarnos con texturas traídas del surf, el dub y el soul, además de continuar con la esencia sonora que los caracteriza, esa que tiene que ver con sonidos persas y asiáticos. Actualmente se encuentran bajo el sello independiente de Dead Oceans.

 

Fotos: Pooneh Ghana – Katie Summer

 

El año pasado, Argentina tuvo el gran honor de recibirlos en noviembre, como teloneros de BadBadNotGood en Teatro Vorterix.

Khruangbin de pronto se vuelve en una de esas bandas para volar, y no es coincidencia que su nombre traducido signifique <Motor volando> o <Avión>. A su vez, sus melodías nos resuenan a música del planeta, nos referencian a todos lados, y nos llevan a explorar su planeta con tintes de Irán, Asia, África, México y España. Su groove envuelve los sentidos cual tesoro auditivo. El universo Khruangbin nos abraza con su multiplicidad de texturas, lugares sensoriales y nuevos horizontes, que nos introduce en una realidad introspectiva.

 
Fotos: David Salafia –  Marky Kang

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