El músico adoptado por La Plata estrena disco el 25 de octubre en todas las plataformas y lo presenta en vivo el 14 de noviembre en Don Cipriano (La Plata)
Hay algo de río en este disco desde antes de tener nombre.
Pablo Vainstein empezó a componer a los 13 años en Bariloche, su ciudad natal, y desde entonces su música fue tomando afluentes: la murga uruguaya, el candombe, la guitarra de jazz, la capoeira, y un asentamiento en La Plata, adonde llegó en 2015.
“Todos los ríos el río”, que sale el 25 de octubre, es el punto donde todo eso confluye: diez canciones que atraviesan folklore, rock, milonga, candombe, samba y rumba sin quedarse quietas en ninguna.
El título dialoga con “Todos los fuegos el fuego” de Cortázar, pero la imagen es de Vainstein: la de un río que es movimiento, cambio y permanencia a la vez, que se ramifica y vuelve a juntarse sin perder su historia.
Para él una canción funciona igual —nunca se agota en una sola explicación, sino que cambia con cada versión, cada show, cada oyente— y esa misma idea de identidad móvil, de pensar lo latinoamericano y lo platense como algo vivo antes que una etiqueta, atraviesa todo el disco.
El primer adelanto fue “Hablando Claro” (en vivo), una milonga que Vainstein musicalizó a partir de un poema de su abuelo escrito en 1962.
El disco se grabó a lo largo de más de un año en Estudios Abedul, con producción de Nico Urquía, con una sesión adicional en Mirífico, y sumó a 18 músicxs invitadxs y sesionistas en un sonido mayormente acústico y analógico: guitarras criollas, guitarrón, charango, siku, quena y una percusión que recorre buena parte del continente.
“Todos los ríos el río” sale completo el 25 de octubre en todas las plataformas y lo presenta en vivo el 14 de noviembre en Don Cipriano (La Plata), con entradas a la venta.

