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Ojos Locos, PIER y una comunión rockera en el sur

La primavera parece perezosa. El calorcito se está haciendo desear en Buenos Aires, pero esta noche en el Auditorio Sur se puede sentir que el termómetro marcará altas temperaturas a base de buen rock & roll. Esta noche toca PIER, dice la emblemática canción, pero también toca Ojos Locos, dos fuertes exponentes de la movida rockera de principios de siglo.

Pasadas las 21 hs., los hermanos Ramiro (voz) y Agustín Cerezo (guitarra y voz) pisaron las tablas del lugar para dar inicio una descarga de su ajustado rocanrol ante un buen número de seguidores que acompañaron con su fiesta cada tema. “Ángeles del Olvido”, “Jaque Mate” y “El Narigón del Barranco” fueron algunos de los clásicos que sonaron en la noche de Temperley que albergó durante la misma a cerca de un millar de personas.Agustín tomaría más tarde el dominio de la escena para ponerle voz a “Vaquero de Cemento”, mientras le daba descanso al histriónico Ramiro. Para finalizar el set de poco más de una hora, y con el público como partícipe casi principal, llegó la hora de “La Ilusión Que Me Condena”, uno de las canciones de cabecera de los de Palermo que hizo delirar a los presentes. La despedida sería con “Sacrificio y Rock & Roll” y la ya habitual pregunta de “¿Quién toca esta noche?” con la que PIER cerraba una actuación sólida, con un sonido arrollador y con gran presencia escénica.

Más tarde, alrededor de las 22.30, el público que abarrotaba las barras del local, se asomó al escenario cuando sonaron los primeros acordes de “Una Parte del Principio”, tema con el que Ojos Locos dio apertura a su show. Con una catarata de canciones de sus primeros 4 materiales, la banda comandada por Martín Martínes, desplegó toda su artillería pesada para delirio de “la monada”, como se suele llamar al público de los de Villa Real. Casi sin descanso, los temas se sucedieron uno tras otro, sin dar lugar al descanso al agite al que la banda nos tiene acostumbrados. Suena la armónica deGermán “Sherman” Leitman para la intro de“Monito” y luego de su primer estribillo los acordes llevan a un impecable homenaje al Indio Solari con “Nadie Es Perfecto” donde se destaca la intervención de Pablo Ramos en el saxo, siendo éste uno de los momentos más destacados del set. “Esta Noche en Este Mundo”, “Anda Diciendo” y “Esta Ciudad” pusieron punto final a la noche donde Martínes, Cabral, Leitman y compañía dieron, nuevamente, sobradas muestras de que la pasión sigue encendida y que los años de escenario no solo regalan experiencia, sino también crecimiento artístico y musical.

El público se marchó en paz y lleno de rock and roll. La comunión de ambos grupos dejó en claro que el inevitable paso del tiempo, mejora y que ya casi no hay en la escena bandas de éste calibre, que interpreten el género con tanta calidad y profesionalismo, pero ese es otro debate.

Crónica Juan José Rodriguez

Fotografía Mailén Albamonte Pizarro