Crónica: Matias Archuby
Fotos: Yoel Alderisi
Con un marco de frío y lluvia, el Teatro Ópera de La Plata fue escenario de un encuentro entre dos de las bandas más referenciales de la escena hardcore-punk del país. Estamos hablando de Loquero y Eterna Inocencia, que desde hace tiempo vienen girando y compartiendo escenarios. Claro que el contexto social actual vuelve urgente gritar esas canciones de lucha que, tristemente, no pierden vigencia.
Pero vayamos desde el principio. Desde la ciudad de Berisso abrieron la fecha Recreo Uruguayo, quienes presentaron un repertorio ya conocido por los locales, aunque no tanto por quienes llegaron desde otros puntos de la provincia. La aprobación y la conexión con el público fueron inmediatas, más aún con su clásico «La Beriso no es de Berisso» y con el cierre acústico de «El Cuerito», interpretado entre el público. Y aclaramos: «entre» y no «con» el público, ya que la atmósfera se construyó con la banda caminando y tocando en el centro de la sala, con luces bajas y un clima intimista que fue muy celebrado. Hasta el mismo Chary, de Loquero, elogió la performance de la banda, a la que los locales ya estamos acostumbrados.
Ya siendo las 21:20, desde Mar del Plata llegaron Loquero, toda una institución dentro del punk nacional. Abrieron su presentación con «Muchachos», seguido de «Ansiedad», y así los temas se fueron sucediendo con la velocidad que siempre los caracterizó. Sonaron «Rusita» y «Cayendo», hasta que, a las 22:10, Chary se tomó un momento para, al igual que Recreo Uruguayo, dedicarle unas palabras a nuestro Presidente y a su total desgobierno. Incluso llegó a comentar que se da por vencido ante este tétrico presente surrealista. Sin embargo, el desánimo duró poco y arremetieron con «Épico», «F.O.R.A.» y «Atlántida», recordándonos que sale el sol, aunque no para los desplazados ni para quienes esperan una ayuda en un comedor barrial. Finalmente, cerraron con «A Nadie».
Tras una breve pausa, subió al escenario Eterna Inocencia con una lista de temas para nada casual: todas canciones de combate, denuncia y resistencia. El show comenzó con «Cuando Pasan las Madrugadas», seguido por «La Risa de los Necios», homenaje a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, una canción que invita a no bajar los brazos por más dura y violenta que se vuelva nuestra existencia.
Se evidenciaba en el público la necesidad de cantar, de desahogarse y de cargarse de energía para seguir resistiendo en conjunto. Sin pausas continuaron con «Puente de Piedra», «Resistencia», «Hazlo Tú Mismo» y «América», para cerrar finalmente con «Nuestras Fronteras».
La historia cíclica de nuestro país, el ataque permanente a los más débiles, a los más desfavorecidos, a los trabajadores, a los jubilados, a la salud pública y a los estudiantes no hacen más que reafirmar que los derechos conquistados con sangre antaño siempre están en peligro. Y es desde la lucha y la resistencia que, una vez más, defenderemos lo nuestro.
Y sin dudas, la salida es colectiva. Y si por algún motivo llegáramos a perder la esperanza, allí estarán el punk y el hardcore para recordarnos que no estamos solos y que se lucha SIEMPRE.























