Texto y fotos: Romina Sautel
El Hipódromo de La Plata ya no huele a pasto ni a caballos. Huele a parrilla improvisada y birra tibia. Los obreros de la música coparon la parada. El show de Los Gardelitos en La Plata fue una jornada laboral de construcción de puentes con canciones directo al corazón.
Cerca de las 22:00 hs. las luces se apagaron y los primeros acordes hicieron delirar a los presentes. Los Gardelitos salieron como siempre, sin poses, con esa mística de barrio. «El Sueño de Los Locos» cae de una y el pogo se arma solo, como se arma un andamio. Con oficio.

El campo se convirtió en una asamblea de banderas flameando al viento, de remeras ajadas de tanto uso y un espacio para expresar el malestar que está generando este gobierno opresor.
Una extensa lista de 30 canciones que combinan rock y tango conformaron el repertorio de la banda que continúa creciendo sólidamente.
Llegando al final, @micaelavita irrumpió con su potente voz para darle color y una energía femenina a «Puño y Letra» y fue ovacionada por el público sudaka.
Eli Suárez se tomó el tiempo para saludar a los trabajadores de la música y el arte en su día y agradeció a la ciudad y los barrios aledaños por el cálido recibimiento.



















El show de Los Gardelitos fue un testimonio fiel de que la música también se suda y el arte tiene callos. Este 1 de mayo el escenario fue fábrica y el público testigo de que hay oficios que hacen que el mundo sea un poquito mejor.