En una noche marcada por la elegancia sonora, los climas envolventes y una conexión constante con el público, LEISURE dejó su huella en C Art Media.
Tiger Mood calentó una noche que ya arrancó con sala casi llena, en una previa cargada de energía.
Después, Leisure hizo lo suyo: un show ajustadísimo, luces y contraluces cálidos para acompañar un sonido impecable y un público que respondió en todo momento. Entre agradecimientos por el recibimiento y hasta un inesperado “olé olé olé, Leisure, Leisure”, la banda neozelandesa terminó de confirmar el gran vínculo que logró generar con Buenos Aires.




La atmósfera dentro del venue de Chacarita se sentía eléctrica desde temprano. El colectivo neozelandés, conocido por su meticulosidad en el estudio, llegaba a la ciudad con el desafío de traducir la sofisticación de su último álbum, Welcome To The Mood (2025), a la inmediatez del escenario.



Desde los primeros acordes, quedó claro que la banda no vino a realizar una simple reproducción de sus grabaciones. Lo que se vivió en el Art Media fue una reinterpretación orgánica de su discografía. El sexteto logró equilibrar sus bases programadas con una ejecución en vivo cargada de humanidad: los metales, las cuerdas y esas voces que dialogan entre el funk moderno y el pop, cobraron una nueva dimensión bajo la acústica del lugar.




Para quienes asistieron, este show fue la validación de un sonido que, si bien es global y sofisticado, mantiene esa capacidad de hablarle al corazón de manera honesta. Leisure se despidió de Buenos Aires con la sensación de una deuda saldada con un público que esperaba ansioso experimentar, por primera vez, la magia de su «soul electrónico con alma».




Fue, en definitiva, una noche de comunión sonora. La banda demostró que, aunque su pasión principal reside en la grabación, han aprendido a dominar el escenario con una elegancia que los consolida, definitivamente, como una de las propuestas más interesantes de la escena internacional contemporánea.
Fotos por Joaquín Pertierra