El 16 de mayo, la avenida 58 de La Plata se llenó de un público que, más allá de la edad, compartía una misma sintonía: la fidelidad por el sonido made in Horvilleur. El Teatro Ópera, un escenario que ya le es familiar, fue el teatro de operaciones donde el artista desplegó su estética actual, centrada en la sofisticación sonora y esa interpretación despreocupada que lo define. Primeramente cabe destacar la presentación magestuosa de la artista KIKI VICTORIA, una especie de aura apocaliptica personificada en una voz sensual, con alma de soul y una presencia arrolladora. La artista deslumbró de principio a fin. RECOMENDAMOS CON FUERZA ESCUCHARLA.







Un despliegue de madurez pop
Lo que se vio en La Plata no fue un show de nostalgia, aunque los hits estuvieran presentes. Emmanuel se presentó con una banda ajustada, donde el groove fue el protagonista absoluto. Desde el inicio, quedó claro que la propuesta estaba curada al detalle: una puesta en escena limpia, con un manejo de luces que alternaba entre sombras profundas y destellos eléctricos, acompañando el tono de su discografía más reciente.






Temas como «19» o «Llamame» sonaron con una contundencia orgánica que los discos solo sugieren. La voz de Emmanuel, lejos de buscar la perfección técnica estéril, se mostró cómoda, jugando con los matices y esa cadencia casi susurrada que lo caracteriza cuando el ritmo baja la intensidad.
El momento más alto de la noche ocurrió cuando el artista logró amalgamar sus canciones de AquaDios con piezas ineludibles de su repertorio solista como «Soy tu nena» o «Radios». Hubo una clara intención de no dejar que el show fuera una «lista de éxitos» sin alma. Por el contrario, cada canción fue tratada como una pieza viva, con arreglos que le dieron un aire de frescura, acercándose a un funk de dormitorio, refinado y nocturno.














La interacción con el público platense fue otro punto alto. Horvilleur, un artista que domina el escenario sin necesidad de grandes discursos, se limitó a lo justo: gestos de agradecimiento, breves anécdotas y una actitud de quien está disfrutando tanto como los que están abajo. El público respondió con una calidez particular, coreando tanto los estribillos más pop como los puentes instrumentales más marcados.
Crónica Juan Manuel Burtin
Fotos Jessica Vispo