Fito cerró su gira “Sale el sol” el sábado en La Plata y fue una noche perfecta: multitudes cantando una auténtica catarata de hits, pero también momentos de gran intimidad, mensajes de empatía y amor, y un fuerte compromiso con la realidad.
Fueron más de dos horas casi sin pausa, de tocar “una que sepamos todos”, de ver a un Fito relajado, disfrutando junto a un público que no se pudo sacar la sonrisa de felicidad durante toda la noche. Una noche que, por cierto, lució espléndida en el Hipódromo platense.




Todo comenzó con “Giros”, dando pistas de cómo sería la lista de canciones: un gran recorrido por la vasta carrera del rosarino, que continuó con “Lo que el viento se llevó” y luego “11 y 6”.
Más adelante, entre risas, dijo: “Esta la escribí anoche”, y regaló uno de los tantos momentos emotivos de la noche al arrancar con “Al lado del camino”, esa canción cuya letra no pierde un ápice de actualidad: “En tiempos donde nadie escucha a nadie / En tiempos donde todos contra todos”.
Cuando llegó el turno de “La canción de las bestias”, de su disco La conquista del espacio, el rosarino también destacó lo contemporáneo de una letra que plantea una pregunta tan vigente como incómoda: “¿Cómo creen que se puede arreglar un mundo donde todos llevan la razón?”.
Con “El amor después del amor”, el delirio fue total. La gente cantaba y acompañaba con palmas, mientras Fito, entre sonrisas, lanzó: “Cómo les gustan los hits, eh”, para agregar inmediatamente: “A mí también me gustan”.





El final fue a puro agradecimiento, con la presentación de una banda que la rompió y “Y dale alegría a mi corazón”, acompañada por una larga coda en la que todo el Hipódromo cantó a todo pulmón. Para cerrar, una elección perfecta: “Dar es dar”, esa oda a la esperanza y la empatía que terminó de coronar una noche inolvidable.
Un detalle: reforcé el cierre para que “Dar es dar” tenga el peso de una conclusión y no quede solamente como el último tema del recital. Me parece que ahí está una de las claves de la crónica: Fito puede hacer cantar a miles de personas y, al mismo tiempo, dejar flotando un mensaje que va mucho más allá de la música.
Fotografía por @agustindusserre
Escriben : Valentina y Ariel Ebra
