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Entrevista con Luli Maidana antes de su show en La Maga

Luli Maidana se presentará el próximo 5 de junio en La Maga en un show dónde también tocará Emilia Freston banda

En tu biografía se menciona que tu obra transita paisajes cotidianos siempre «al servicio de la poesía». ¿Cómo lográs que lo estético o lo poético no opaque la simpleza de esos momentos del día a día que retratás en tus canciones?


Me interesa mucho observar los detalles preciosos, esos que nos rodean todo el tiempo y sin embargo, pocas veces estamos lo suficientemente atentos para ver. Buscar el equilibrio entre la poesía y la vida misma es un camino de sutilezas, intento que mis escritos esten cargados con la cantidad justa y necesaria de vestuarios poéticos. Creo que existen historias que piden ser contadas con más crudeza y desnudez; y otras que piden un poco más de fantasía para existir, necesitan ese canal para transportarse. Los paisajes cotidianos para mí tienen que ver con la naturaleza, como un pájaro cantor que me visita día a día, pero también son las historias de amor de mis amigos, con los procesos de duelo, la infancia. Me gusta jugar a narrar, me gusta la idea de agarrar una puntita del hilo y estirar hasta desatar todo el pullover. Creo que la mayoría de las veces que una canción llega lo hace a través de un disparador pequeño, un hilito ínfimo, que al estirarlo se vuelve un madejo grande de lana que sirve para tejer una historia completa. Me gusta pensar que la simpleza y la poesía conviven porque se complementan, se acompañan como dos viejas amigas.


Además de componer, sos directora creativa y realizadora audiovisual, encargándote de tus propios videoclips. Al momento de componer una canción, ¿la pensás primero desde el estímulo visual o la música dicta las imágenes que vendrán después?


Cada proceso llega de forma distinta, pero la mayoria de las veces el universo de la canción llega completo, con sonidos y colores. En mis procesos casi nunca llega primero el estímulo visual, pero la mayoría de las veces aparece junto con la música. Cuando van llegando las melodías ya puedo sentir de qué color son, si son frías o cálidas, si son nítidas, difusas, oníricas, orgánicas. Es un ejercicio de creatividad que me encanta hacer y se me da de manera natural por diversión, como una búsqueda sinestésica. Si bien existen excepciones, casi todas las canciones llegan acompañadas de su mundo visual, al menos en sensación, y luego lo voy trabajando en un proceso creativo que integre lo visual y lo conceptual de la obra completa.


El dossier define tus shows como una propuesta integral donde la esencia es la «complicidad» para reír, conmoverse y conectar. En una época tan marcada por las pantallas y la distracción, ¿cuál es tu estrategia sobre el escenario para romper esa barrera y lograr que el espectador se sienta verdaderamente parte de tu universo?


Creo que me gusta tanto conversar, que en el show es simplemente mi herramienta más fiel. A veces necesitamos simplemente sentirnos interpelados por un otro que nos ve, intento hacer eso, ver a las personas que están compartiendo ese encuentro conmigo. Me encanta develar de donde viene cada canción, contar historias, abrir preguntas al público y conversar. Creo que compartir el contexto narrativo de una canción muchas veces invita al espectador a imaginar todo el universo detrás, y muchas veces termina siendo el punto de conexión mas fuerte con la audiencia. Me encanta llevar shows explosivos con luces y pantallas, pero también me encanta poder conectarme con un otro solo con mi voz y mi guitarra. Mi búsqueda es que la columna vertebral del show siempre sea esa, las canciones, mi voz y el contenido de lo que quiero comunicar.

Te presentás bajo tres modalidades diferentes: solo set, trío set y full band. ¿Cómo muta la intimidad de las canciones de tu álbum En un primer lugar al pasar de la desnudez de un «solo set» a la potencia de una banda completa?


El solo set trae algo más cercano al trovador, tiene un carácter de intimidad y una fuerza particular que no se compara con otro formato. La vulnerabilidad de estar sola con mi guitarra le agrega una fragilidad casi tierna, una cercanía distinta con el público.
En este caso me presento en dúo set junto a Ivo Cassiet, gran guitarrista y compañero de camino hace ya varios años. Al concierto en dúo se le suma un plus de arreglos sutiles, delicados y profundos. Ya no es solo mi voz, sino que ademas las dos guitarras conversan, generan una capa mas de diálogo en la canción. El dúo set mantiene esa cercanía, y le agrega arreglos musicales de mucha delicadeza.
El formato banda ya trae nuevos vientos de latinoamérica, suma la potencia y la fuerza de una banda completa, y ofrece un sonido mucho más cercano al del disco de estudio. Los arreglos, las sonoridades, las capas de arreglos, son detalles que se dejan ver en el formato banda. Siempre se mantiene la búsqueda de cercanía y calidez, pero aquí se amplifican las sensaciones y también se logra un carácter un poco más festivo por momentos.