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Dream Theater en el Movistar Arena: virtuosismo, narrativa y el pulso renovado

La banda referente de metal progresivo volvió a Buenos Aires el 24 de abril brindando un show centrado en la presión técnica, marcado por el regreso con su baterista histórico.

Dream Theater se presentó en el Movistar Arena por su 40º aniversario, un tour mundial que finaliza por Latinoamérica. El eje del show estuvo compuesto por la interpretación de dos discos enteros ParasomniaA Change of Season, con una lista que buscó el equilibrio entre densidad conceptual, precisión y momentos de conexión directa con el público.

Ya en los alrededores de Villa Crespo se vivía la emoción y ansiedad de un público completamente variado, familias que llevaban a sus hijxs por primera vez, multitudes de jóvenes y adultos, aquellos que recién comienzan a definir sus gustos musicales, así como aquellos que los acompañó toda la vida. La entrada fue tranquila y organizada. El inicio estuvo marcado por la banda soporte de metal alternativo de Buenos Aires, Génova, en formato acústico.

El recital tuvo una duración cercana a las dos horas y media de manera estructurada con dos bloques definidos, entre ambos segmentos hubo un intervalo breve que permitió reconfigurar la puesta en escena y el pasaje hacia la segunda parte. Comenzando con Parasomnia, en segunda instancia A change Of Season, y algunos otros clásicos como peruvian skies, the enemy inside, con extractos de Wish you were here, Wherever I may Roam y Tom Swayer.

Desde el inicio la banda dejó en claro el carácter del espectáculo, con un clima envolvente desde lo visual, con tonos fríos y oscuros y una narrativa audiovisual de carácter introspectivo. El sonido se mantuvo nítido, definido en cada pasaje complejo.

Cabe mencionar como uno de los aspectos más transcendentes fue el regreso, después de trece años, de Mike Portnoy en la batería, la verdadera máquina detrás de los compases complejos, con una increíble solidez rítmicae impronta interpretativa, caracterizado por los cambios en la dinámica y capacidad de sostener transiciones largas. La interacción con John Petrucci y John Myung volvió a mostrar una base rítmica compacta, con un lenguaje compartido que se percibió natural y fluido.

El momento de mayor densidad conceptual llegó con la interpretación de A Change of Seasons. Pieza que fue abordada con precisión quirúrgica, permitiendo apreciar la ejecución y cohesión. Los cambios de tempo, secciones narrativas y pasajes se resolvieron con claridad y naturalidad, siendo uno de los momentos donde el público respondió con mayor concentración, silencio que contrastó con los momentos de mayor energía.

Desde la audiencia hubo un reconocimiento constante, ovaciones en los cortes, pasajes complejos y de los tramos más técnicos. Dream Theater volvió a Buenos Aires, reafirmando su lugar como una de las bandas más influyentes del metal progresivo. El regreso de Portnoy no operó como un gesto nostálgico, sino como un factor concreto en la dinámica y en la identidad rítmica que marcó gran parte de su historia.

Crónica: Agustina Pelle

Fotos @candeemaren Gentileza de la productora