Marothes - "Postales del mundo agua" (Discos)

Por Ariel Ebra.

Ahora que salió hace poquito la edición física de “Postales del mundo agua" encuentro un excelente motivo para escribir un poco de ésta obra tan hermosa.

 

Postales es una obra conceptual y doble. La primera parte de llama "La ciudad de los deseos" y uno adivina que es la ciudad de La Plata. Una ciudad que va a ser arrasada por una inundación atroz. La del 2 de abril de 2013. 

Todo comienza con "Vuelvo a lucir mi intensidad". Enérgica, vital. La esencia de Marothes a pleno, entre las guitarras melodiosas, las teclas y la inconfundible voz de Roberto Garcilazo. Luego ya se escuchan uno de los audios que presagian la crónica del temporal por venir. El agua se aproxima.

La canción siguiente es "Postales del mundo agua" y hay otra historia que se va contando. Acerca de la búsqueda de un lugar que florezca, de un lugar propio, que también tiene que ver con uno mismo, con preguntarse “quién abrirá la llave" .

La música sigue pletórica de guitarras y melodías Cuando llega “De andar contando los días", la historia evoca una nostalgia no privada de esperanza y belleza “el cielo no se hundió pensando en tu sonrisa, que día perfecto para volar".

Justamente “Sonrisa" es la canción que viene. Es en parte el corazón de ésta obra. Ahí, un vecino cuenta el desastre de la inundación. Imposible no conmoverse ante el desastre. Y Marothes suena como una orquesta que acompaña el relato. La Unión de las palabras y la música pone la piel de gallina. “Y hay un fuerte euforia producto del shock" dice. Y todo adquiere un vuelo increíble. "Hacer desaparecer lo que el desastre dejó" continúa diciendo. Y el oyente se hace carne en el desastre.

En "Ciudad humedecida" siguen los ecos de la inundación. La banda acompaña las fotos del desastre. Hay un pedido en medio del desastre "ciudad humedecida, muéstrame el modo para no ahogarme en los recuerdos y volver a mí".

En "Las moscas buenas del amor" hay un alma que busca refugio vagando en "un recorrido sin ninguna dirección". La música es despojada, de guitarras acústicas, algunas teclas y algún bandoneón. La magia está ahí, dando vueltas. Luego continúa "Puedo ser débil pero no lo sé".

Y viene "Canciones que he guardado en mi respiración" , un bálsamo en medio de la tormenta, que comienza con una coda inicial para internarse en la electricidad de guitarras que juegan.

Y llegamos a "Un recorrido imperfecto" , la segunda parte que inicia arrolladora con "Sus plegarias".
En "Un recorrido imperfecto" suena la voz de Garcilazo pero también de Macci. Una oda a las ilusiones pero también a las dudas por lo que vendrá.

"Como un candado vos" es otra gema que surge de la obra. "Madrugada, me ha desvelado la ciudad nublada" canta Fede y conmueve. 

En "Nos besó el dolor" la historia profundiza acerca de esas heridas abiertas de nuestro país: Las Malvinas, los 30.000 desaparecidos, todas marcas de injusticia e impunidad que nos ha tocado vivir. 

Y en "La imaginación un modo" la esperanza perdura, pidiendo "guarda todo ese equipaje para mí" . Mientras la música acompaña y abraza. Quedan algunos temas pero la obra se abre más, los matices suman, el viaje continua hasta "Solitario el mundo que me das".

En "-20" hay un pendular de la idea de tiempo. El agua aparece en forma de barcos, de marea, de viaje y búsqueda. No es una experiencia sencilla, pero el protagonista anuncia al final "respiré" . Y hay vida.

La coda final es "Zumbidos deliciosos" donde luego de la aventura y el poner el cuerpo a transitar las postales del mundo agua y la ciudad de los deseos, hay una llegada, hay un lugar, hay una sonrisa a la asirse.
Y el viaje culmina para volver a empezar y escuchar ésta obra con tantas interpretaciones y miradas como aquel que la tome entre sus cosas, para escucharla y sentirla.
"Tu verdad" es el tema que cierra. Y abre. Postales de mundo agua es vida y música. Es una apuesta altísima llena de corazón y emociones. Canciones para viajar y soñar.