Las nuevas normalidades: Una mirada desde la fotografía

 

Con el reciente anuncio de la salida del quinto disco, que será grabado en el propio estudio de la banda, Manuel Rodriguez, actual líder de Sueño de Pescado, hizo un repaso de sus 15 años en el rock nacional platense. En esta ocasión y debido al confinamiento social y obligatorio producto del COVID-19, el encuentro se realizó vía Streaming, y aunque las formas no son las mismas y el rol que cumple el fotógrafo en estas ocasiones parece eclipsarse detrás de pantallas, intento reinventarme y sortear estos obstáculos que se presentan en estas nuevas normalidades, no solo me refiero a los sentimientos que transmite la música en vivo, el estar ahí y poder fotografiar esos momentos, sino a la conexión, y tengo que admitir que, por momentos, mi débil señal de internet hacia que todo se cuelgue. Pero me siento privilegiada, en algún punto, porque soy consciente de que estas nuevas normalidades no son para todos, no todos tienen acceso a internet para poder disfrutar de un show de estas magnitudes.

Mientras la gente se suma, suena de fondo el “tanguito interminable” que será el puntapié inicial para que arranque el show. Plantado con su guitarra criolla y una remera con el nombre de sus hijas, Manuel tocó un enganchado de casi 30 canciones. Los primeros acordes le pertenecieron a “Riña de gallos”, “Rock sin vuelo” y “Cámara oculta”, que marcaron el principio de un gran recital. Mientras miro el show por la computadora y capturo imagenes de una pantalla, mi imaginación me permite trasladarme hasta ahí, rodeada de ese público efervescente bien característico de los amantes del rock, y entre el folklore de los trapos, las remeras y el agite me rehuso a acostumbrarme a esta nueva normalidad, y se que no soy la única. Entre tema y tema, Manuel expresó que viene de la vieja escuela pero que habrá que amoldarse a lo que brinda la nueva. El show duró aproximadamente una hora, en donde no solo tocó canciones de Sueño de pescado, como “Negrita”, “Mi corazón contra todo”, “Persigue mi andar” y “Ojos ventanal” sino que también hizo temas de sus anteriores bandas, Se va el camello, como “Murga de mis días”, y de Trajo avatar en bici, “Tan vacío” .

También sonó “Mi genio amor” de los redonditos de ricota. Manu volvió a demostrar por qué la gente lo sigue y lo quiere, que su creatividad no tiene límites y va de la mano con esa humildad que lo caracteriza, así se permitió celebrar sus 15 años en la música. Si bien el show permitió bajar un poco la manija, esta nueva normalidad de comunicarnos mediante pantallas no es lo que todos deseamos realmente. Y mientras escribo pienso (y más que un pensamiento es un deseo), que cuando todo esto termine, espero volver a mezclarme entre la gente, a sentir ese calor que en forma de vapor emana de los cuerpos agitados por la euforia de estar ahí, todos juntos, y entre acordes y melodías entonadas desde los más profundos sentimientos , espero para sostener bien fuerte el lente de mi cámara y capturar cada instante de felicidad. “Las verdades” marcaron el final de un gran show que no dio respiro y dejó a más de uno con ganas de más pero que sirvió para matar la espera. En este tema Manu suele cambiar la letra y decir que la verdad es una sola, y para mi la única verdad es la de cuidarnos y esperar a que todo esto pase pronto para volver a encontrarnos escenario de por medio. “La vuelta será gloriosa”.

 

PH: Romina Sautel