Nota: Jessica Vispo.
Foto: Martín Cordua.

Frente a la situación de pandemia que estamos atravesando, la música fue, es y seguirá siendo (no nos cabe duda), esa que acompaña en las complicaciones diarias, en la angustia, el dolor, pero también en los buenos momentos, en la alegría y en la esperanza. Todo es música, porque todo es vibración.

Antonia Navarro nos trae varios conceptos en su caja musical, deleitándonos con la dulzura, lo inconsciente, la lucidez, y ese efecto de alivio, cuando solemos recurrir a la música, como ayuda o sostén de nuestras emociones.

 
Fotos: @pizzabirraygatos - Martín Cordúa



  • ¿Quién es Antonia Navarro?

Vivo en argentina desde el 2014. Cuando era muy niña, siempre estuve vinculada de alguna manera con la música y con el arte. Soy la octava de nueve hermanxs, asique te imaginarás que bajaba muchísima data de ellxs, y varios tipos de música. Siempre fue como un impulso muy nutritivo, el hecho de estar en una familia muy numerosa. En mi adolescencia estuve estudiando en un pre-universitario teatral, porque en verdad iba a estudiar teatro, hasta que me decidí por la carrera de música. Cuando decido esto, estaba saliendo de la escuela. Hacía un año que la habíamos tomado por el movimiento estudiantil que fue en 2011, o sea estuvimos un año viviendo en la escuela con mis compas. Cuando vi que no iba a pasar lo de la educación pública, y que era muy difícil pagarla (la educación ahí en Chile, sobre todo artística, es bastante cara), decidí venirme para Argentina. Estuve primero en capital un buen tiempo, y luego me vine para La Plata. Para mí fue muy importante el hecho de haber participado en las movilizaciones, porque eso fue una de las cosas que me ayudó a tomar la decisión de irme; estuvimos mucho tiempo intentando cambiar las cosas, y cuando vi que era muy difícil y que no iba a pasar (Chile era un país muy cerrado), ahí decidí venirme. Entonces fue así, veía que acá había educación y salud pública, y me preguntaba ¿por qué no estoy acá? Cuando pasó esto en Octubre, de la nueva Revolución,  fue muy loco, porque era algo que yo venía esperando, y no sólo yo, sino muchos compas que vinieron a estudiar acá (que son los que participaron de la movilización del 2011). Y  nos tocó muy de adentro, porque lo veníamos esperando hace un montón, el hecho de que el pueblo despierte, no sólo los estudiantes.

 
Fotos: @pizzabirraygatos



  • ¿Cómo fue tu experiencia desde que llegaste aquí y tu camino hacia la música viviendo ya en otro país?

Cuando llegué a Argentina no conocía a nadie, me vine sola a los 19 a vivir a capital, donde estuve trabajando ahí. Tuve un taller en estudio urbano con Florencia Ruiz, sobre composición de canciones. Ella me habló de la facultad de La Plata, que era gratis y muy buen lugar para estudiar. La semana siguiente me vine a la ciudad a conocer y ver la facultad, y me gustó mucho. Al año siguiente me inscribí en la universidad de aquí, pero seguía viviendo aún en capital, y viajaba todos los días a cursar. A partir  que entré en la facultad, empecé a conocer un montón de personas y amigues, con los que comencé  a hacer música. Poco a poco empezamos a armar algo, a conocernos y a intercambiar ideas. Fue súper nutritivo para mí, porque anteriormente, mi viaje con la música había sido como algo muy personal, o algo que no había podido compartir mucho con alguien que no sean mis hermanes justamente. Creo que fue muy loco todo, porque por ejemplo, en Chile nunca había tocado yo sola, hasta el año pasado o antepasado, que ya teniendo un disco, o un poco más de experiencia, me acerque a mi país y fue mucho más fácil poder tocar allá y construir como una carrera ahí también.



Foto: @pizzabirraygatos



  • Ambos discos (Pleamar y Ciudades) tienen similitudes en cuanto a sonido, pero en conceptos, tienen rasgos diferenciales. ¿Qué nos podés contar a cerca de esto sobre cada uno de ellos?

Primero, cada nombre del disco habla de un escenario, o un posible escenario, emocional  y sonoro como conceptos. En Pleamar por ejemplo,  trabajé mucho con el concepto de los sueños, que para mí tienen que ver con el mar justamente, como lo inconsciente y como el lugar que todos conocemos pero que nadie sabe bien qué hay. Pleamar fue mi primer disco, y lo hice sola básicamente, digo sola en el sentido de producción, porque yo nunca había producido nada, y fue mi primer vómito por decirlo de alguna manera, o como mi primer paso para poder, de alguna manera,  liberarme de las canciones que había hecho, porque tenía un montón de canciones y nunca había grabado nada. Entonces tuve la posibilidad de conseguir una placa de audio y un micrófono, y lo grabé, lo produje y lo saqué.  Lo mezcló Joaquín Lobato, que es mi manager, y además, toca conmigo en la banda, lo masterizó también, y listo, lo sacamos. A partir de ese momento sentí como que me había liberado de un montón de cosas, era como un peso que cargaba, y Pleamar hizo que  pudiera  hacerlo como de alguna manera tangible o visible.

Después, por otra parte, ya habiendo hecho eso y habiendo pasado un par de meses, viene Ciudades, que fue un disco que trabajamos en conjunto en la producción con Cristian Villarreal, que es el actual  co-productor del próximo disco también  “Lucidez”. Quisimos trabajar  sonidos más electrónicos o más relacionados con lo que está pasando hoy en la ciudad, el sentido industrial, no tanto guitarra y sonido acústico, sino como un sonido un poco más electrónico. Ciudades habla de cómo nosotros, los seres humanes, hablamos sin hablar o nos comunicamos sin siquiera decir una palabra. Ciudades es el anagrama de una palabra, que es Descuida, y es un poco eso también, el arte de poder vivir juntes en la ciudad, de poder establecer distintos tipos de códigos o lenguajes, que no tienen que ver justamente con el habla, que parece hermoso también y que de alguna manera se une con lo que habla Pleamar, porque tiene que ver con lo inconsciente o con algo que no sabemos dónde está, pero está.



Foto: @pizzabirraygatos



  • ¿Qué nos podes contar a cerca de tu tercer disco en relación con su base musical e idea?

Este tercer disco lo empezamos a trabajar el año pasado. Empecé a componer y luego a producir a partir de marzo de 2019, justo después de que salió Ciudades. El sonido de este disco va a ser mucho más moderno, en el sentido de que trae como una impronta más bailable, y el concepto habla como de un despertar o un quiebre, de todo este sentimiento de sueño o inconsciente, hacia un sentimiento  o idea de lucidez, en el que podemos discernir un montón de cosas que, quizás antes no estábamos viendo. Lo relaciono mucho con lo que está pasando en Chile y Latinoamérica.

 

  • ¿Cómo, dónde y por qué Remedio?

 

Remedio es mi primer videoclip, y lo veníamos charlando hace un montón.   El director de este video Fran Gauri, es amigo mío y vivió un tiempo en Argentina, y veníamos charlando de grabar algo; cuando él se volvió a vivir a Chile, le dije que bueno, que en el verano nos íbamos a encontrar allá y lo íbamos a hacer. En el verano fui y lo grabamos en un lugar muy bonito que queda en Santiago. Lo rodamos ahí y se sumaron un montón de amigues, para hacer que todo estuviera bien hecho. Se llama Remedio la canción porque habla de un alivio de alguna manera, como que es algo que todos queremos sentir, como un alivio de lo que sea, del problema que estemos teniendo o de lo que estemos sintiendo. Un remedio para eso. La calma, el calor.



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