Un puñado de canciones urgentes. Tranquilas, solo a guitarra y voz. Grabaciones en casa.

Canciones y frases que quedaron por ahí, fuera de los discos, quizás por estructuras o estilos, pero que siempre siguieron estando ahí. Canciones hechas nuevamente. En momentos de espera. Momentos de horizonte y reflexión. Las idas y vueltas de la vida. Los caminos.

Una fogata, una guitarra. Canciones de invierno. Textos encontrados en viejos cuadernos. Historias.

Amores y desamores, encuentros y desencuentros. Tranquilidad. Cierre de ciclos. Recuerdos. .
El no poder quedarse quieto y el buscarle siempre formas nuevas.
Acá estamos. Acá somos.

Ante todo, siempre una frase ronda la cabeza:
"Todo pasa, la calma siempre vuelve".