Por: Ariel Ebra.

Luego del multiplatino "Alta suciedad", Calamaro se interna en el fango del dolor y la pérdida de un amor. Y crea 37 canciones para contar una historia que suena triste, alegre, con y sin esperanzas, pero siempre vital.

“No entendí si fui tu dueño o un borracho que pasaba" ya empieza a contar en el inicio del disco doble. Y hay rimas simples en "Te quiero igual" y un pesar enorme en "Clonazepan y circo" : "No me digas la verdad. No me mientas. Ya me di cuenta que no es lo que era. De eso se da cuenta cualquiera". Para "Los aviones" sobrevuela un aire tanguero de domingo por la tarde Y casi suplica "Porque quiero ir a dormir y soñar con ella. No quiero que se termine, no quiero que me abandones".

Andrés junta lo que queda de su corazón para animarse a un tango o un recuerdo de lo que fue en "Cuando te conocí" donde expone siempre los jirones de un amor que duele pero está  "y en fondo es tan hondo mi dolor porque me voy y no sé puede cambiar de corazón como de camisa, sin perder la sonrisa".

"Soy todo corazón y eso me hace mal, soy muy sensible a la belleza, por eso pierdo la cabeza con tanta facilidad, socio de la soledad" sigue y redunda el Salmón. Hay excesos, tan espejos de felicidad y tormento en las sustancias ("Veneno") pero vuelve el amor, las rimas y un poquito de hedonismo "Saco pecho y camino por el techo, otra vez va a ser mejor comprarlo hecho al amor" y "en mi cárcel de cristal, te espero" .

Pero hay un cenit, un renacer en un tema indeleble, en "Paloma" y la poesía que se derrama por todos lados "porque vivir es jugar y yo quiero seguir jugando, quiero vivir dos veces para poder olvidarte , quiero llevarte conmigo y no voy a ninguna parte".

Luego viene el pedido de "Un año de victoria y soledad" pero son puros engaños. Hay que llegar a "Negrita" para saberlo. Hay dolor y mucho. Habrá esperanzas? "Habrá que seguir con farmacia y con aguante, porque me falta lo más importante", y resume "Una vez en Buenos Aires me di cuenta, existen las fantasías pero también existe el amor verdadero, sin ese no puedo seguir entero porque me falta lo más importante".

Y hay mucho más: rocks, boleros, "Naranjo en flor" y homenajes sentidos: a Miguel Abuelo, a Maradona, a Buenos Aires, y hasta una ranchera que canta el mismísimo diez eterno de la selección argentina.

Pero la esencia está dicha: canciones cantadas con el corazón con agujeritos, elevando al amor a lo crucial de la vida de las personas. No un amor de novela, perfecto e inverosímil. Un amor atravesado por miles de circunstancias y tormentas.



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