Por Ariel Ebra.

Se cumplen 30 años de un disco muy importante en la historia de Fito Páez.  Se cumplen tres décadas de la edición de Tercer mundo.

Argentina comenzaba los 90 como siempre: convulsionada.  El año anterior había arribado al poder Carlos Menem en medio de una escalada hiper inflacionaria y saqueos. La receta de su gobierno , convertibilidad y rifar las empresas del estado brindó una ilusión de estabilidad con las entrada de dólares pero empujó a la miseria a millones, sin empleo y sin proyectos . Fito no estaba mucho mejor: luego de grabar el disco parte a Europa intentando sobrevivir. El músico había concluido su vínculo con la discográfica Emi y apenas pudo alcanzar un acuerdo con Warner. Quebrado económicamente, parte. El posterior suceso del disco que llegó a ser oro, lo trajo de vuelta al país.

Pero antes de su visita al viejo mundo, grabó una serie de canciones que conforman un disco imprescindible del rock nacional.

Cómo diría el músico acerca de “Tercer mundo" “El disco refleja lo que vi en mis viajes por América Latina: las fiestas paganas, los curas mezclados con los terroristas, las prostitutas tratando de quitarles el dinero a los norteamericanos. Me dije: aquí abajo hay un mundo muy fuerte. Quise reflejar eso, es una especie de película sobre el continente americano y sus países”.

 Desde el comienzo brutal con una llamada policial que persigue a un “cabecita negra" , Fito muestra que ningún mundo actual será fácil de habitar. Como ha dicho el rosarino “El chico de la tapa" es el mismo de la canción  “11 y 6" sólo que ahora en vez de una flor, tiene un arma en la mano y está dispuesto a todo con tal de sobrevivir.

En “B.ode y Evelin “ hay una fábula de amor conmovedora entre dos perros que juegan a quererse escapando juntos. Un pequeño oasis en un álbum bravo. Lo que sigue es el tema que le da título al disco, todo un retrato de la sociedad argentina donde Páez se pregunta “cómo vine a parar yo al tercer mundo?”.

Sigue “Religión song" y hay una instrumentación rica en matices, hay vientos, hay coros, hay una raíz latinoamericana importante.

Y hay amor por todos lados. “Fue amor" es una carta de despedida a Fabiana Cantilo, su pareja de años. “cada vez que pienso en vos, fue amor" canta Fito para concluir “hay un Boomerang en la city, todo vuelve como vos decís “.

A continuación sucede “Yo te amé en Nicaragua “. Fito ya era un tipo viajado y traduce sus impresiones en un tema que no le falta ritmo ni contundencia.

Y aparece un tango inoxidable de autoría del Rosarino: “Carabelas de la nada “. Un piano en primer plano y una historia  íntima que dice cosas como “hoy paré con la botella, todos saben lo difícil que es zafarse de ella..”

“Los buenos tiempos” es una oda al optimismo, un rayo de luz en un ambiente opresivo pero que no se deja ganar por la derrota de ningún tipo.

Y para el cierre hay un clásico de todos los tiempos, cantado en todos sus shows y en estadios de fútbol “y dale alegría a mi corazón “, toda un declaración de esperanza y fe, acompañado ni más ni menos que por Spinetta y Lebón.

Hay un bonus track: “Hazte fama" donde Fito se ríe de todos aquellos que lo señalaban como un drogadicto sin rumbo y sin destino “. El tiempo demostró que la carrera del cantautor nacido en Rosario no tenía techo alguno. Los 90 recién comenzaban.



Categorías: Discos