Crónica: Ariel Ebra.
Fotos: Laura Victoria Alcoba.

Divididos, "la aplanadora del rock", volvió a tocar en el microestadio Atenas. Y utilizando una metáfora futbolera, gustó, ganó y goleó.

Porque desde el vamos conmovió a la numerosa concurrencia que colmó el lugar. Sonó el himno nacional y el trío con más de 30 años de carrera, hizo la estelar entrada al escenario .

Y el show comenzó con el bajo enorme de Diego Arnedo en "Cajita musical" para empalmar de lleno con "Ay, que Dios boludo" y "Casi estatua" . Demoledor.

La banda brilla a tres puntas: desde la voz y guitarra de Ricardo Mollo, al bajo del mencionado Arnedo y la poderosa batería de Catriel Ciavarella.

El primer segmento del show fue al palo. La banda liderada por Mollo siguió con "Alma de budín" y "Pasiones zurdas derechas". Cuando llegó el turno de "Azulejo" , la magia se multiplicó por mil con ese cruce entre el bajo y la batería tan virtuoso como deslumbrante.

Nota aparte merece la puesta en escena del show: la banda no escatimó recursos en lo visual, con doce pantallas que transmitían en vivo lo que pasaba en el escenario y luces profesionales y por otra parte un sonido cristalino y contundente.
La segunda parte del show fue otra faceta que es parte de la identidad de la banda, el ser acústico. Ahí sonaron "Sisters", "Par mil" y "Spaghetti del rock".

Luego vino la tercera pata que hace a la quintaesencia Divididos: el folclore. Primero fue "Huelga de amores" para arremeter con una exquisita versión de "Guanuqueando" con "El Fantasio" y "Soy quien no ha de morir". Luego fue el turno de "Mundo Ganado", tema nuevo que editaron en junio.

Para el tramo final sonó un versión magistral de "El 38" y ese clásico que es "Aladelta".


Pero había más: cuando Mollo preguntó que faltaba tocar, voló una remera de Luca y la respuesta fue instantánea. Se despidieron con ese tridente de Sumo arrollador que fue "El ojo blindado", "Crua chan" y "Next week". Y Atenas ardió y el trío del oeste dejó en claro porque es una de las mejores bandas del país y con una vigencia eterna.