Fotos de Romina Sautel

La histórica banda de rock nacional dio el último de los 3 conciertos en el Estadio Único Diego Armando Maradona, con un show de 2 horas y media que incluyó todas las nuevas canciones del nuevo disco y sus temas más clásicos. La última de tres jornadas inolvidables para La Plata y gente de todas partes que vino

En una de las esquinas de 19 y 32 se despliega una bandera larga celeste y blanca que no dice Che Guevara pero tiene su rostro dibujado. Justo al lado, un grupo de chicos escuchan rockanrolles con unos porros para fumar. De repente, un grupo de más de 10 motocicletas de la policía pasa justo frente a ellos y estallan los silbidos. Más de uno habrá pensado en vengar a Walter y completar el cántico. En toda La Plata comienza el carnaval.


Las peregrinaciones rockeras son un interesante fenómeno en la Argentina. Familia cercana de las emblemáticas "misas ricoteras”; los “banquetes” de La Renga, esta vez tres seguidos en el Estadio Único Diego Maradona de La Plata, congregaron a miles de personas de todas partes del país.


La Renga va a tocar a las 22 horas aproximadamente y ya desde las 19 horas la avenida 32 desde 25 hasta calle 13 por lo menos, las calles están cortadas por una peregrinación de gente que va hacia el estadio con latas de cerveza, cigarrillos de tabaco y marihuana o comida. El olor a la carne asada a las brazas se entremezcla con el de la marihuana quemando. 


Hasta 39  los autos no pueden circular yendo por avenida 19 y lo mismo sucede por 32 hasta 13. La esquina de la circunvalación es un shopping popular rockero. Hay un puesto de comida cada 20 metros y mujeres y varones con conservadoras llenas de latas de cerveza. Las promociones abundan. La más extendida: 3 latas por 500 pesos. Una ganga.


Pero también hay gente con sus bebidas desde casa. Un jóven de estatura media, barba tupida y piercing toma un trago de fernet con una botella cortada y le convida otro flaco pelado y con una remera de “Despedazado por mil partes".


Entre los protagónistas de la “peregrinación” hay gente del interior que vino y se quedó a los tres shows, otros que vinieron únicamente a trabajar vendiendo comida, bebidas o remeras estampadas. Uno de ellos es Diego, que vino desde Avellaneda en su camioneta con una enorme cantidad de latas de cerveza y un tambor al que llenó con hielo que se fue derritiendo para mantener fría las bebidas.


-Vine a los tres recitales. Estoy desde las 5 de la tarde- cuenta el hombre pelado y de mediana estatura, que no ingresó al estadio los últimos dos shows- Espero poder entrar esta vez.  


Para ingresar al Estadio hay que pasar unos 6 controles en 5 cuadras, en los cuales los organizadores de pechera flúor piden estar todo el tiempo con entrada en mano. Dentro del estadio, pese que hace 5 meses comenzó el 2022, los puestos de comida dentro del Estadio no tienen QR para pagar con billeteras digitales.


Teloneando el show estuvieron Willy Quiroga Project, Las Extraterribles y Sueño de Pescado. Estos últimos representando al rock platense. Todos se llevaron sus merecidos aplausos luego de tocar poco menos de 50 minutos. 


Pasadas las 22 horas la luces se apagan y el estadio ya repleto estalla. El escenario está entre dos pantallas gigantes más grandes que la de un cine, que complementan la parte visual del espectáculo. En ellas veremos de primera mano a Chizo, Tete, Tanque y Manu mientras hacen de la suyas.


El grupo aparece en escena y arranca con “Buena pipa” y “Elefantes pogueando”, dos canciones del nuevo disco “Alejados de la red”, para luego sacudir al ya excitado Estadio Único repleto con “Tripa y corazón”.


-Nosotros estamos acá por una razón: la de inventar un mañana- dice el Chizzo para dar lugar a dicha canción. A media hora de empezado el show sigue cayendo gente a las plateas y al campo, donde casi no cabe un alfiler.

Chizo cuenta que la idea del show es tocar un poco de cada disco. 
-Ahora vamos con un poco del primero. El público, hambriento de música, ya ve venir "La nave del olvido" y lo canta a coro junto con el querido cantante. 


Pero no fue el único momento en que el show fue el mar de gente congregado en el imponente estadio techado. Uno de los momentos más épicos de la noche se dio con “Balada del diablo y la muerte”, una canción que no estuvo entre las seleccionadas de los anteriores recitales. 

Hay pocas bandas con las que el público empatiza con las letras de una manera tan profunda de manera tal que el espectáculo se da vuelta. Miles de personas coreando y saltando al unísono fragmentos de "El final es en donde parti" ; "La razón que te demora" "Balada del diablo y la muerte", por nombrar algunas, es un espectáculo en sí mismo.


El estadio está ocupado por pibas y pibes jóvenes de barrios, platenses, de otras ciudades y provincias. También hay madres con sus hijas y hijos pequeños, hombres de más de 40 años con los ojos iluminados de emoción, como si fuera la primera vez que los ven.


Antes de interpretar “Arte infernal”, Chizzo se hace eco del movimiento conformado por fans mujeres “Un paso atrás”, que visibiliza abusos sufridos en recitales en medio de los pogo, y se sumó a los reclamos para que puedan sumarse a este ritual sin temor a ser víctimas. “A las mujeres hay que respetarlas, loco. Hagamos un esfuerzo todos”, esgrime. 


Como sucedió las noches anteriores, la banda se toma un descanso de 10 minutos para volver y cerrar la noche con los clásicos “Panic Show” y “Hablando de la libertad”. 


A lo largo de dos horas y media, el tridente rockero se tocó nada menos que 30 canciones, entre las que incluyó prácticamente todas sus nuevas composiciones del reciente disco (razón principal de la gira) y los temas que lo convirtieron en uno de los números más convocantes del rock argentino.