Crónica y Fotos: Romina Sautel.

Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado volvieron al ruedo. En esta ocasión, con dos multitudinarias fechas en el Estadio Ciudad de La Plata, los días 11 y 12 de diciembre.

La avenida 32, y las calles cercanas al predio, se convirtieron en una muchedumbre reunida, desde tempranas horas de la tarde, para aguardar con alegría el tan ansiado show.

  

Cuando la tarde comenzó a caer, las instalaciones del estadio comenzaron a cubrirse. El público coreaba canciones y agitaba en los pasillos de ingreso, cual equipo que está por salir a la cancha a jugar una final.

Horas más tarde, con la capacidad completa, el estadio quedó a oscuras y de fondo comenzó a sonar la tribu que inaugura todos los show del Indio, desde que comenzó su etapa de solista. La lista de temas se conformó por 30 canciones por día, las suficientes para que el público delire, agite y respire un poco de misa ricotera.

  

La noche del domingo comenzó “Seré Heraldo de buenas noticias” con “Había una vez”, tema entonado, no sólo por Gaspar Benegas sino por la abundante masa de gente que cubría cada rincón del Estadio Ciudad de La Plata.

Luego siguieron “Charro Chino”, “Toxi Taxi”, “Un ángel para tu soledad”, “Un tal Brigitte Bardot” y la nave ya había despegado. Cada tema que sonaba era una constante sensación de piel erizada y ganas de cantar como si fuese la última vez.

  

Promediando el cuarto de show, se produjo el “Encuentro con un ángel amateur”. Y así fue como apareció en la gran pantalla (que se dividía en tres) Carlos “El Indio” Solari para alegrar aún más a la militancia ricotera que peregrinó desde diversos puntos del país para disfrutar del evento.

Otro de los momentos cumbre se vivió con “el que la seca la llena”, y lo que era un recital se convirtió, sorpresivamente, en una fiesta techno, con una impactante puesta de luces y sonido. Para esa altura, ya se podía comprender que la magnitud del show que se estaba viviendo el la ciudad de las diagonales, no tenía límites.

  

Sobre el final, un emotivo “Juguetes Perdidos”, con imágenes de las, siempre fieles, “bandas”, fotos exclusivas de Kvk, hicieron emocionar hasta las lagrimas a los presentes. Sin embargo, aquella emoción solo duró una canción, porque un continuado “Vamos las bandas” prohibió cualquier altibajo emocional ricotero.

  

Sobre el final, el pogo más grande del mundo cerró la multitudinaria velada con “Ji Ji Ji”, y una marea de gente se movió, saltó y festejó al ritmo de la música. Como despedida y retorno a los hogares, un espectáculo de fuegos artificiales asomó sobre los techos del estadio. Un anuncio de fin de fiesta y de un gran fin de año para Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.