Por: Juan Vera Visotsky

La cantautora chilena radicada en La Plata se presentó en Pura Vida la noche del jueves 18 de noviembre, en lo que fue un preludio de su próximo disco. Desde Rosario, las pibas de Lalalas abrieron la noche a pura electrónica oscura.  

"Sin música la vida sería un error", decía Nietzsche. Y vaya si tenía razón. Lo saben musiques como Antonia Navarro, que la noche del 18 de noviembre, se presenta en el mítico Pura Vida para tocar “clasicos de ayer y de hoy”. 

La cantautora radicada en La Plata presentó hace un año su tercer material discográfico, Lucidez y luego de algunas colaboraciones y remixes (entre las que se destaca el single “Romance de fin de semana” con Vita Set), hace poco compartió que está trabajando en un nuevo disco que aún no tiene fecha de lanzamiento, pero que ya está en la cocina de la producción.   

 El flyer de difusión dice que comienza a las 20 horas. Sin embargo a las 21:30 la vereda del Pura está ocupada por gente tomando birra y fumando; lo mismo que la mítica plazoleta de los lápices. Cualquiera que frecuente la movida under platense sabe que los recitales comienzan por lo menos una hora y media más tarde de lo que se convoca.



Ya arrimandose las 22 horas, los primeros sonidos empiezan a escucharse desde adentro. La apertura del show de hoy está a cargo de las pibas de Lalala. Cata y Flor, oriundas de Rosario, traen una propuesta electrónica fusión que hará bailar a algunes y viajar internamente a otres.

Las chicas, de pelo violeta ambas, describen su música como "dos vampiras sedientas con una búsqueda agresiva" y, si bien ya tocaron en La Plata; es la primera vez que pinchan en Pura Vida.

Lalalas abre la noche a dos guitarras con bases eléctricas duras. Luego sintetizadores y delays psicodélicos. Ecléctico. Los temas de Lalalas son hipnóticos. Sin dudas oscuros, invitan a bailar y moverse desatando la furia por el cuerpo. El lugar comienza a colmarse.

Por momentos la furia deja lugar a sonidos más loables. Flor agarra la guitarra eléctrica y puntea sobre los sonidos electrónicos y de sintetizadores. La melodía de la guitarra es reberberosa y levemente distorsionada. Es viajera.

Los efectos de reberb y delay en las voces son ciertamente vampirezcos: chocantes y desencajantes. Si querían sacar a relucir sentimientos profundos y darks lo logran con creces. En el pura ya hay cada vez menos lugar para moverse, la noche comenzó a todo ritmo, y luego de un intervalo de unos 15 minutos, suficientes para fumar un tabaco en la entrada, dará comienzo Antonia Navarro.

 Exactamente a las 23:10 ya están arriba del escenario. Vestida con entero naranja y un corset blanco arriba, la morocha de pelo lacio y flequillo alineado se para frente al micrófono con su guitarra eléctrica.  Los músicos que la acompañan: detrás suyo, Gregorio “loco” Goyo con la batería y el octapad; a su izquierda, Mauro Lopez Sein en el bajo y a su derecha Ariel Duce Bemez en la guitarra eléctrica. 

 





La noche empieza con un mood super tranquilo y dulce. Es el tema “Error”, y nos invita con ligereza a que prestemos atención atención al escenario.

Los primeros temas de Antonia denotan su búsqueda indie pop. Proponen un estadío de relajación y reflexión que toca fibras profundas. Hay protagonismo de loops, y una voz que no teme jugar, subir y bajar; para buscar melodías nuevas. El segundo tema es Llevame, el que abre el disco Ciudades; y el que sigue es Yendo.

Al cuarto tema la cosa se pone más indie: un bajo y una bata constantes; una guitarra que acompaña sutilmente y sintetizadores que cobran protagonismo y que no se ven en el escenario: son ejecutados desde el octapad que ejecuta desde atrás el baterista. 

Con el tema Junio La cosa se puso rockerisima. Al finalizar el tema devienen los aplausos y un chico entre la gente grita "Antonia te amo".

-¿Quién dijo eso? Lo voy a cagar a piñas. Ah-, responde sarcástica. Alguien del público opina que hay algo de María Gabriela Epumer en su parada performática.

Con Encrucijada el canto de Anto se vuelve muy sentido, potente, y el público canta con ella, conocen el tema. “Y si hay algo que perder, mejor dejarlo ser. El tiempo nos dirá si fue lo mejor”. Más de una persona dentro del Pura sintió propias esas palabras y las canta con ella, que sonríe cómplice.  

 

Luego la cosa se puso electrónica. En Pájaros Anto hace un jueguito de tapping mientras el resto de la banda acompaña aumentando o bajando la intensidad según corresponda. La cosa se puso rockera de nuevo. Endurecerse, pero sin perder la ternura. 

 

Para cerrar la noche, el tema Estatua, es una canción que suele ser mucho más tranquila, al menos en su versión de plataformas digitales. Pero lo lindo de la música en vivo es justamente eso: la performance puede cambiar y sorprender. En esta ocasión optan por rockearla a pleno, con sonidos eléctricos más potentes. Cabe mencionar que las melodías de las canciones de Antonia son sumamente pegadizas. Hay un trabajo de producción muy fino. 

 

Entre el público hay mucha manija también. Puro éxtasis en los momentos de los solos de sintes. Hay ganas de uno más, pero Antonia agradece y promete más para la próxima. Nombra a la gente que hizo posible la noche: Lalalas, la productora Disco Baby Disco, el Negro Cristian, Lauta, el Loco Juan, Mario, Valen, Chela, Vladi y amigxs.  

Lista de temas: 

 

LALALAs 

 

Fantasma

Sadi

Flemari

Murciélago

Bajón

Electro Star

Primitivo

 

Antonia Navarro

 

Error 

Llevame 

Yendo

Dudas

Los días

La pócima

Laberinto 

Junio

Encrucijada

Rítmica 

Pájaros

Estatua 

 







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