La banda oriunda de La Plata brindó su primer show en vivo con público en el Mandarin Park de Punta Carrasco, en un evento repleto de protocolos pero sin perder la mística ni la diversión que tanto hacía falta a una sociedad golpeada por la pandemia.  

Fotos: Matias Casal (@matiascasalh)


-Mirá que si lo encontramos nosotros es peor eh…

El pibe agachó la cabeza, metió la mano en el bolsillo del cual sacó un cigarrillo verde y se lo entregó al policía que lo estaba increpando. Dos uniformados con barbijo que estaban también en el lugar comenzaron a caminar entre la gente mientras su compañero se llevaba del brazo al joven hacía una camioneta que funcionaba de “oficina” móvil.

Los efectivos volvieron a los pocos minutos con dos muchachos, jóvenes también, de pelo oscuro, también con tapabocas, para que oficien de testigos del secuestro de (según las palabras de los oficiales de la Ciudad de Buenos Aires) “estupefacientes”. Al pibe, de unos 20 años, le hicieron un acta, le retuvieron el porro y lo dejaron irse con algunas dosis de adrenalina más producto de los nervios.

Según los efectivos, día a día en estos eventos siempre encuentran alguna sustancia para retener, algunas veces pastillas de éxtasis, pero la gran mayoría cigarrillos de marihuana, siempre en pequeñas cantidades en manos de chicos y chicas jóvenes que la mayoría de las veces se van con no más que un mal viaje por la secuencia. 

Al momento de este episodio todavía hay poca gente en la entrada del Mandarin Park de Punta Carrasco, no más de 20 personas dispersas en pequeños grupos, todas con barbijos y manteniendo distancia al costado derecho del portón de rejas oscuro. A la izquierda, otra puerta, custodiada por hombres de seguridad, lleva hacia otro boliche de los muchos que hay en el predio.

Son las 21:50 y todavía faltan 40 minutos para que abran las rejas donde los Peces Raros darán su primer recital presencial post pandemia. Un muchacho de unos 25 años, que ofició de testigo en el breve operativo, es el primero en hacer la fila para ingresar. Saca del bolsillo una pequeña botellita de plástico con alcohol en gel, se limpia las manos y le ofrece a otro chico que está a su lado, el cual acepta gustoso.     

A todes les que pagaron entrada les llegó al mail un código QR, el cual acreditan con un escáner en la entrada. Solo se venden entradas llamadas "burbujas" para 2 personas mínimo a $2500 cada una. Pasadas las 22:30 una de las mujeres que está en seguridad da la orden de abrir la puerta y comienzan a “escanear” las entradas a los y las concurrentes. 

Para llegar a donde se dará el recital hay que caminar 100 metros de una playa de estacionamiento hacia la derecha de la entrada, un arco de plástico abre el camino hacia el escenario que mirá de reojo a  la Costanera.

A la izquierda del escenario se ve el puerto con sus luces rojas; y a su lado, los edificios altos y luminosos de Puerto Madero alumbran el agua del Río de la Plata en una imagen postal de Buenos Aires. Del otro lado, hay árboles y arbustos que adornan un boliche bar con patio de madera desde el cual algunas personas disfrutarán del show

De frente al escenario, en lo que vendría a ser el campo donde está el público hay cuadriláteros; como si fueran muchos rings de boxeo, cuadrados rectángulos elevados y rodeados por barandas de metal, los cuales contienen cuatro sillas de plástico cada uno. No todos están completos: algunos tienen dos personas o tres; y algunos pocos tienen un solo chico, chica o chique.


A la gente que va llegando la gente de la organización del evento, vestidas con pechera amarilla, va ubicando a la gente en los cuadriláteros correspondientes. También Viktoria Jauregui nos da la bienvenida con su tecno ecléctico y punzante. Les que son de La Plata conocen a Viky y la bancan: le gritan “Dale vikiiii”; “Vamo Jaureguii” y cosas similares a la muchacha de pelo oscuro que se encuentra pinchando, y que vemos pequeñita desde el playón.

 A medida que los “rings” se van completando, 

Luego de que una pantalla recuerde las medidas de prevención (lavado de manos, salidas de emergencia, etc) enrareciendo un poco el ambiente y recordándonos que estuvimos un montón de meses encerrades, salieron ellos...

Lucio Consolo y Marco Vieira empiezan a pinchar la gente en los cuadriláteros comenzó a saltar y gritar. Algunas a bailar y otros a agitar la cabeza. Empiezan con Visiones internas, el tema que abre Anestesia (2018). Luego suena Sombras en la pared y el clima se tornó de fiesta, con luces que alumbran el lugar y que en un principio son rojas, pero que irán cambiando de color a lo largo de la noche. La pantalla de atrás transmite en vivo imágenes difuminadas del show.

Según contó Lucio, los Peces no trabajan con lista de temas, sino que van enganchando las canciones de memoria sin dejar de “pinchar” bits electrónicos ya característicos. Fusionan los ritmos de cada canción electrónica de manera progresiva haciendo que el recital sea la combinación perfecta entre una rave de electrónica y un recital de rock. Los siguientes temas de la “lista” son Aunque me digas que no y Parte de un mal sueño.

Para ubicar los mencionados cuadriláteros se organizó un sistema de cuadrantes: hay una línea imaginaria en el campo que tiene números que van del 1 al 15; y de forma perpendicular, otra línea imaginaria tiene letras. De esta forma a alguien le puede tocar el cuadrilátero llamado “sector T8” con dos sillas de plástica; a su izquierda se ubica el “S8” y justo detrás estará el “T9”. Distanciamiento social.

Cuando empieza a sonar Barrio adentro parece que el plato fuerte se está por servir; idea que se refuerza con No van a parar, y la realidad es que nadie quiere que esto pare. 

La pantalla continúa mostrando en vivo y en directo filmaciones de lo que sucede arriba del escenario, ésta vez en color verde. La gente baila con Fabulaciones , y todo lo que pasó el año de la Pandemia parece (que ironía) parte de un mal sueño…  

Girando en falso nos hace cantar extasiades. A esta altura algunos cuadriláteros tienen más de las cuatro personas que supuestamente se permitían, pero de todas formas no son muchos. 

-Los peces son el Virus del 2020-, dice el "Piru", que además cuenta que los conoce personalmente ya que viene desde La Plata, la ciudad que vio nacer a los Peces Raros. Por si hace falta aclararlo, no está hablando del Covid19, sino de la banda que supo liderar Federico Moura, otro platense que irrumpió en la escena del rock a fuerza de. glamour, melodías pegadizas y canciones que empatizaron con una generación. Platenses que marcaron la cultura de una época. 

A donde quieras ir y El edén nos gustan mucho… pero cuando suena Clericó, la noche se volvió épica, y por enésima vez desde que llegamos nos dimos cuenta que estábamos en un recital, que estábamos vivas y vivos pese al virus que nos obligó a resguardarnos (a “buscar en nuestro interior” aquello que buscábamos afuera). Es que las canciones que a une le gustan en definitiva te hacen dar ganas de vivir y festejar. 

  Lucio frena nuevamente el recital para saludar a la gente.

-Fueron tiempos raros- dice y agrega, visiblemente contento- Que bueno que podemos encontrarnos de nuevo- y anuncia que van a tocar un tema inédito que formará parte del próximo disco en proceso. El tema se llama Cicuta, y si bien tiene bases electrónicas, recupera más el indie platense que los vio nacer. 

El recital cierra con Pensamientos nocturnos y la poderosisima Durango, tema que transmite unas ganas automáticas de saltar, gritar y bailar sin parar. 

Pese a la insistencia del público por “una más”, son las 00:57 del sábado 6, y los protocólos de la Ciudad establecen que después de la 1 de la madrugada todos los eventos y locales comerciales deben cerrar sus puertas. El público los extrañaba, nosotres extrañabamos el recital en vivo y particularmente a los Peces. Seguramente ellos también querían tocar una más… pero por el momento este encuentro termina acá.  

 

Las canciones que sonaron la noche del 5/2:

Visiones internas

Sombras en la pared 

Aunque me digas que no

Parte de un mal sueño

Barrio adentro 

No van a parar

Fabulaciones

Girando en falso 

A donde quieras 

El edén 

Clericó

Cicuta

Pensamientos nocturnos 

Durango