Crónica: Greta Acqua
Fotos: Fer García (cortesía de Jesica Kusnier)

Cuando supe que estaría cubriendo el primer recital en vivo de Eruca Sativa postpandémico, no fue poca la emoción que me recorrió el cuerpo. Ni bien entré me indicaron mi ubicación, una escalera naranja con una vista perfecta al escenario por la que luego pasarían "los chicos". Mientras me acomodo en mi lugar veo al final de la escalera a Nicolás Sorín, músico, compositor y productor musical y además, marido de Lula Bertoldi y padre de Julián y Milo. No me contuve las ganas de pedirle una foto que por suerte aceptó de buen grado. Acababa de entrar y ya me había cruzado con familia de la banda, así de íntimo y cercano era el ambiente que se sentía. A mi alrededor circulaban comentarios sobre la exigencia en la puntualidad, se sabe que en Ciudad Cultural Konex esto se respeta. Mientras tanto va cayendo la noche, se siente un clima muy tranquilo mientras la gente va entrando y se acomoda en sus lugares, de fondo suena Spinetta.

                Al lado mío trabaja el Staff  y corren llamadas organizativas constantes. Con cuerditas dibujaron una serie de cuadraditos cuyas separaciones van formando los pasillos por donde transitan los acomodadores, (si, como en las viejas épocas del cine) pero desde el piso cuando recién se entra sólo se puede ver una laberinto de soguitas y hace falta que te orienten un poco, aunque desde la escalera se ve perfectamente cómo se dibujan las "estaciones" o "burbujas".  Alguien dice cerca mío que están por pasar los chicos y para cuando entiendo lo que está queriendo decir, los chicos ya están pasando al lado mío, Lula, Gabi y Brenda. Ingresaron al escenario pasando entre el público, como si no fuera de por si un recital especial, además, la banda pase al lado nuestro, la gente grita (gritamos), y fuerte.

                No fue necesario el famoso momento en que se apagan las luces ya que el sol había hecho su trabajo y ya casi desaparecía. Empiezan a cantar "qué hay de los ídolos muertos",  el primer tema de este encuentro especial es "Tanto tiempo" y en un instante entendemos todos el porqué de esa canción como primer tema, de pronto nos encontramos cantando juntos "tanto tiempo estuvimos esperando" y si, así se sentía. Las ganas locas de tocar que tenía la banda se notaban en la velocidad del recital, había sólo una hora y querían meter todos los temas que se pudiera. Siguieron con "Por quienes vendrán" y el tercer tema también resultó especial "Armas gemelas" en un contexto que permitía resignificarlo una vez más, todos estábamos sintiendo lo mismo cuando cantamos "vine a encontrarme de nuevo con vos".

                A continuación sonó "Justo al partir" y durante esta canción los que miramos al cielo vimos aparecer una línea de luces que se movía, como una guirnalda navideña entre las estrellas. No me daban los ojos para mirar todo lo que quería ver, estaba frente a dos espectáculos simultáneos. La red de satélites Starlink atravesaba el cielo regalándonos un toque especial, una anécdota más de un encuentro que ya lo era todo. Rápidamente desapareció mientras los Eruca continuaron con "El genio de la nada" y luego "Para que sigamos siendo" donde Lula arengó al público para que cantaranos a coro "y tu voz fue más fuerte que el dolor y tu voz". Siguieron con "Carapazón" y el tema infaltable era "Creo", podríamos decir que está consagrado como himno de la ola feminista actual y cuya letra le da nombre a su último disco "Seremos primavera". Siguió "El balcón" donde Brenda se lució en el bajo y Lula metió un pequeño solo hiper distorsionado y allí engancharon con "Abrepuertas", la gente explotó en este estribillo y se desquitó junto con la banda todas las ganas de saltar y sacudirse del cuerpo el olor a pandemia, a distancia, a videollamada. El próximo tema fue "Confundiste" y para la siguiente canción Gabi toma una viola eléctrica y tocan "Somos polvo", cantando los tres. Siguen con "Amor ausente" canción que tocan desde el primer disco y nunca falta en sus recitales, "Tarará", "Nada salvaje".

                Miro a mi alrededor y veo gente bailando, haciendo equilibrio con una lata en la cabeza, había un clima de festejo y alegría indiscutible. También veo niños y niñas que cantan y bailan, hace mucho que Eruca tiene un público muy familiar, al punto de que no es raro ver gente con sus hijos e hijas en los recitales. Mientras tanto Lula le da a la guitarra purgándose de un año entero sin subir al escenario, haciendo sus poses de araña y sus saltos fotogénicos. Las luces rojas iluminan de fondo y recortan sus figuras en el humo. Agradecen al público por este show "volátil, que se va" y cierran con "Magoo" a las 21.50, como dije al principio se sabía de la exigente puntualidad de este evento.

                En una hora metieron dieciséis temas y hubo de todo, canciones para saltar y sacudir la peluca, otras para darse un respiro, temas del último disco y otros más viejitos que nunca faltan. Se sintieron las ganas de estar ahí, lo mucho que se extrañaba al público y como dijo Lula "esto no te lo da el streaming". Se despidieron agradeciendo la presencia ya que este show había sido reprogramado debido a la lluvia de la semana anterior. Salimos de este recital dejando atrás el peso del aislamiento, nos fuimos sabiendo que ni la cuarentena ni la pandemia terminaron pero hoy esa carga se sintió mucho más liviana.

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