Crónica y fotos de      Romina Sautel.

  Después de un año complicado a nivel general para todos y todas, el 2021 comenzaba con una gran noticia que haría parecer que las cosas de a poco se iban acomodando y que, era posible pensar en que la cultura autogestiva también tenía que tener su espacio para desarrollarse libremente siempre que se cumpla con los protocolos establecidos por el gobierno.



  Y es que Sueño de Pescado anunciaba su primer show con público, el regreso a los escenarios luego de casi un año sin tocar en vivo. Si bien durante el aislamiento preventivo y obligatorio (ASPO) hicieron un Streaming, y Manuel Rodriguez (Cantante y líder de la banda) repasó sus 15 años en la música también de manera digital, sólo sirvió para aumentar la manija de sus fieles seguidores y seguidoras que esperaban ansiosos y ansiosas el retorno de la banda de manera presencial.    

 

    Fue entonces que el 16 de Enero y con doble función (una a las 18:30 y otra a las 22:00) se pactó la cita para que todo el cardumen diga presente en el Teatro Woodstock de San Justo y las entradas no tardaron en agotarse.      

 



    Ante las medidas preventivas establecidas por la pandemia, el público fue ingresando con barbijo y, en la puerta, un encargado del lugar tomaba la temperatura a cada ingresante y proporcionaba alcohol en spray.    

  



    El show no tardó en comenzar y, con los primeros acordes de “Probaste un buen dolor", la noche de Woodstock se detonó en carnaval. Si bien el teatro estaba dispuesto con sillas y mesas donde el público observó el evento de manera distinta a lo que suele ser un recital de una banda de rock, la energía que corría por el lugar era indescriptible. La gente emocionada descargaba meses de confinamiento, dolores y pérdidas que aún deja la pandemia, en cada frase, agitando desde su lugar, disfrutando cada segundo del espectáculo en el que también sonaron temas como “ Mil Pasos", “Mi Cielo te dejé”, “Fantasmas", “Ojos Ventanal”, “Riña de gallos", y el final que le perteneció a “Maquinado".    

 



   El clima era de felicidad, tanto arriba como abajo del escenario, y la primera fue una gran fecha y el puntapié inicial para que se venga la segunda, función que arrancó con “ Mi corazón contra todo”, el principio de otro show impresionante donde el público disfrutó también de “Rompecabezas Corazón”, “Nube Negra”, “ Venganza Primavera”, “Pude” y “Todo se va".        

   



      Ante la reducida capacidad de asistencia, amigas y amigos hacían videollamadas a quienes no habían podido asistir el evento. Cualquier manera de estar presentes era válida, el cariño y el calor del público se sintió en todo momento.      

   



      Sobre el final, “Las verdades" anunciaban que la noche terminaba ese día pero que seguramente no sería la última. Sueño de Pescado sonó de manera muy prolija, y con el power que los caracteriza demostraron que “toda tristeza trae al fin felicidad". ¡La vuelta, sin dudas, fue gloriosa!    

   



           

   


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