Se le trepó el ragú hasta la caspoza,
no pudo controlar el maquinazo,
le bajó un cacho de viento al espinazo...
y ahí, empezó la cosa.

Quiso filosofar, y tremebunda
hinchazón a explotar de yugulares
lo obligó a rasquetearse los lugares
de sus secas coyundas.

Una verija, le avisó el escalde
que le estaban cuartiando las razones.
Un poco más y el sarro en los riñones
llenarían un balde.

Caminó solo; abrió y cerró tranqueras.
- No tengo pique pa dar, venga otro día .
Le fue poniendo el alma en rebeldía
y... otras cosas fuleras.

De andar de linye, ya no hay nada nuevo.
Quedan los huesos y un garrón tirante,
y un maranfio finito y atorrante...
¡Casi que cuesta un huevo!

De andar de linye, aprendió que es lerda
la lluvia de mojar la suerte,
que a la ley la acomodan pa joderte,
¡Y todo es una mierda!

Que el verano es para el que tiene tela,
y que el invierno, para el que tela embucha,
que la función del funcionario, es trucha,
y al seco, ¡ni pa vela!

Su fondo reservado, es la gayola
con millones de piojos en la cuenta.
Administra cunetas y su renta,
¡es andar en bolas!

Qué le va a hacer amigo, usté está solo,
pero no olvide que Dios, es argentino.
Aguantesé muy macho su destino...
¡o hagasé trolo!

Caminó solo; abrió y cerró tranqueras.
- No tengo pique pa dar, venga otro día .
Le fue poniendo el alma en rebeldía
y... otras cosas fuleras.


Categorias: Letras José Larralde